La Plata baila pogo

El Festival La Plata Baila Tango, que se celebra cada año en la ciudad bonaerense, es un evento que reúne a miles de personas de todo el mundo para disfrutar de la música y el baile del tango.


​El Festival La Plata Baila Tango, organizado anualmente por la Casa del Tango La Plata y la Biblioteca Popular Carlos Gardel, se ha consolidado como un fenómeno sociocultural que trasciende el mero evento coreográfico. Lejos de ser una milonga estática, funciona como un ecosistema donde conviven charlas culturales, clases y competencias. Sin embargo, su hito más disruptivo es el contrapunto de orquestas, una propuesta que ha logrado transformar el respeto solemne del género en una manifestación de euforia colectiva. Como señala Fernando Troncoso, organizador del encuentro: «El Festival es un evento que reúne a miles de personas de todo el mundo para disfrutar de la música y el baile del tango»

 

La génesis de una «locura» colectiva
​La arquitectura de este evento nació en 2015 de la mano del bailarín Alberto Giovanetti, integrante de la asociación Guardia Tanguera. La propuesta inicial de enfrentar a dos orquestas, como si se tratara de un evento deportivo, fue recibida con escepticismo por las instituciones tradicionales. El propio Giovanetti recuerda la resistencia del ambiente: «Cuando lo propuse me decían que estaba totalmente loco, no entendían lo que quería hacer».
​El desafío técnico y artístico implicó convencer a figuras consagradas del género. Ricardo, director de la orquesta Los Reyes del Tango, manifestó inicialmente su desconcierto ante la propuesta: «Pibe, hace 60 años que soy músico y nunca hice una cosa así». Pese a las dudas, el experimento resultó en un éxito inmediato, logrando que el público se emocionara bajo una lógica similar a la de un estadio: «La idea me surgió pensando en el enfrentamiento como si fuese jugando al fútbol», explica Giovanetti. 
​La dinámica del duelo: Tensión y fraternidad
​El contrapunto se desarrolla en una estructura de dos fases que busca elevar la tensión dramática del espectáculo: 
​El enfrentamiento: Las dos orquestas se disponen en escenarios enfrentados, alternando temas en turnos que exigen un despliegue constante de virtuosismo.
​La interpretación conjunta: El cierre consiste en una pieza ejecutada simultáneamente por ambas formaciones, un momento de alta carga emotiva donde se diluye la competencia en una obra musical única. 
​Esta dinámica ha generado fenómenos inusuales, como el «cambio de bandoneones», donde los músicos de una orquesta cruzan al escenario de la otra, simbolizando un puente entre la experiencia de los maestros y el empuje de las nuevas generaciones. 


​El tango es pogo
​La respuesta del público ante este formato ha redefinido la experiencia del asistente. La formalidad de la milonga es reemplazada por gritos, saltos y aplausos al ritmo del 2×4. Esta descarga de energía es lo que ha llevado a definir el evento bajo una analogía con el rock. La bailarina María, asistente asidua al festival, sintetiza esta transformación: «Es una experiencia única… el contrapunto es como un pogo, pero con tango». 
​Más allá de la efervescencia local, el contrapunto ha demostrado ser una herramienta de difusión cultural de alcance internacional. El éxito del formato ha permitido su exportación a ciudades como Estambul, probando que la mística platense posee un lenguaje universal. En un mundo que a menudo percibe al tango como una reliquia del pasado, «La Plata baila pogo» se erige como la prueba de que el género sigue siendo una fuerza viva, popular y, fundamentalmente, disruptiva. 

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